Ross Brawn, el hombre detrás del éxito

Nadie puede dudar que Ross Brawn está de moda. Como nunca, se habla de él en todos los medios, y no es para menos: la competición es la búsqueda del éxito, y Brawn lo está consiguiendo. Cuestionado por exprimir las normas hasta el límite de la legalidad, este ingeniero inglés de cincuenta y cuatro años es un viejo zorro que suma astucia y experiencia; un notable estratega que consiguió el “renacimiento” de Ferrari a comienzos de la década, terminando con veintiún años de frustraciones.
Su nombre me “suena” desde aquella época, no lo recuerdo exactamente, aunque supongo que desde el GP de Hungría de 1998, cuando utilizó con Schumacher la inesperada táctica de hacer tres paradas, con victoria para el alemán. Pero su fama de decidir carreras desde los boxes, la ganó definitivamente en el Gran Premio de Francia del 2004, nuevamente con Schumacher, y con una estrategia –en este caso– de cuatro paradas.






